Vale más pensar que has perdido aunque hayas ganado y las consecuencias a la larga vaya a ser buenas a pensar que has ganado cuando en realidad has perdido y las consecuencias de ello acabarán siendo negativas.
Así escrito es fácil elegir y probablemente un adulto prefiera lo primero. Pero a alguien de 16 solo le suele importar el día a día y prefiere tener algo que desea aunque sepa que le va a hacer mal a la larga.
Al fin y al cabo lo importante es la felicidad y si la consigues ahora ya te encargarás mañana de todo lo malo que conlleve poder ser feliz hoy. Inocentes y confiados, seguros de todo que no saben que la vida los va a joder por todos lados, o no quieren saberlo.
¿La prueba? Simplemente que aunque escriba esto sigo pensando que todo me va a ir bien en esta vida. ¡Ay de mi!
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