lunes, 1 de agosto de 2011

Come y duerme.

Haz esas dos cosas con rutina y en abundancia, más aún si estás de vacaciones.

Parece una tontería ya que es algo que está clarísimo, pero muchas veces cuando uno no se encuentra bien es precisamente por falta de dormir, de comer, o por llevar los horarios de ambas cosas muy alterados.

Lo peor es que cuando estás mal, aunque sea por una razones tan simples como las que he dicho, buscas excusas para entender porque estás así. Acabas encontrando alguna y comienzas a creer que es la causa de tu estado de ánimo. Al final termina siéndolo de verdad.

Es muy difícil, pero podemos ser capaces de controlar nuestros sentimientos a conciencia centrándonos en aquello que sea capaz de sacarnos una sonrisa. Esta vida tiene muchas cosas que te pueden hacer feliz y otras tantas que te pueden hundir en la tristeza.

Tú eliges por qué y por quién preocuparte y cuanto arriesgas en ello. Si apuestas por lo lo más difícil podrás ser el más feliz si sales ganando pero lograrlo será todo un reto. Si te planteas metas sencillas no te costará mucho conseguirlas pero no serás recordado por ningún libro.

Se dice que en el punto medio reside la virtud y probablemente así sea, y el más astuto será capaz de entender donde están sus límites.

Otros entran en el juego de ser los mejores en algo por muchas razones, entre ellas lamentablemente avaricia o ansia de poder. En mi caso probalemente sea que me da miedo la idea de una vida sencilla y rutinaria.

Me siento raro escribiendo, espero que sea porque he dormido poco aunque mas bien diría que es por otros motivos. Aún así me hace gracia esa sonrisa que últimamente me acompaña siempre esté donde esté y haga lo que haga. Quiero creer que es optimismo y no locura.

sábado, 23 de julio de 2011

Saludar no es conversar, ni se le acerca.


-Hola!
-Cuanto tiempo! Que tal?
-Bien! (realmente estoy sufriendo pero no quiero que lo sepas) Y tú?
-Pues nada, aquí estamos.

Hay a quién le gusta ese tipo de conversación, otros la hacen por cumplir y otros son llamados bordes por evitarlas.

Si de verdad quieres hablar cuéntame algo que te desahogue o algo en lo que pueda aportar mi opinión, paso de gastar saliva.

He dicho que seguramente no escribiría mucho esta semana, pero no he dicho nada de rescatar viejos textos. Lo acabo de encontrar y me sigue pareciendo tan cierto como me lo pareció cuando lo escribí.

Semana sin nuevas entradas.

Acaban de empezar las fiestas de mi pueblo y a no ser que me entre un día la inspiración no voy a escribir nada en el blog. De todas formas, tengo varias cosas pensadas para escribir y si la semana que viene me da por ahí escribiré sobre alguna de ellas.

jueves, 21 de julio de 2011

¿Para qué aprender idiomas?

Actualmente, si le preguntas a los españoles que estén aprendiendo inglés por qué lo hacen, la mayoría te dirán que así es más fácil encontrar trabajo.

Para mi la excusa es poder leer, observar, escuchar y entender el arte en versión original.

Ahora mismo estoy escuchando una canción en inglés que me encanta pero no llego a disfrutarla del todo porque no entiendo lo que dice y para conocer la letra he tenido que buscar la traducción por internet.

Por otro lado aquí en España tenemos la costumbre de traducir todas las series y películas. Gravísimo error. Si viésemos las películas en versión original con subtítulos en nuestro idioma tendríamos mayor facilidad para los idiomas y nos costaría menos hablarlos, que es lo que menos se enseña en la escuela y lo más útil en la vida real.

Si lo miras ahora desde el punto de vista de aquel al que le gusta apreciar el arte, lo que haces al traducir una película es acabar con el trabajo de los actores. No estamos hablando de que los traductores sean buenos o malos, sino de que el actor original hablaba de cierta manera y puede que incluso haya sido por eso por lo que lo ha elegido el director de la película para su papel. Al doblar a un actor en una película tendremos un personaje que se mueve y gesticula con una personalidad y habla con otra, además de que ambas no podrán ir nunca completamente sincronizadas. Probablemente esto también haga que seamos uno de los colectivos a los que más le cuesta leer los labios. Aunque sea algo menos importante no va a dejar de ser un argumento a favor de ver las películas en versión original.

Por último, a la hora de la escritura también hay mucha diferencia hay entre un libro y su traducción. Demasiadas expresiones, frases hechas y sinónimos hay en cada idioma para que un traductor pueda transmitir exactamente lo que quería decir el escritor.

¡Ah! Me olvidaba de una cosa. Las personas. Cuando viajas a otros países de, por ejemplo, la Unión Europea, es mucho más útil el inglés que el castellano.

Con esto último no me refiero a pedir la comida en un restaurante o preguntar por un sitio, eso se puede hacer con conocimientos muy bajos del idioma y unos cuantos gestos. Estoy hablando de conocer gente (para lo cual necesitarás más que cuatro o cinco palabras) que es lo más extraordinario que se puede hacer en esta vida.

Si por mi fuera habría un idioma común para todos los seres humanos solo para facilitar las relaciones entre nosotros. Siendo un idioma común a todos el idioma oficial ya no solo sería más sencillo comunicarte con los demás, sino que se ahorraría todo el dinero y tiempo que se necesita para redactar todos los comunicados en varios idiomas.

Una vez entramos en el arte no me importaría lo contrario. Un idioma para cada habitante de la Tierra y que los demás tuviesen que tratar de descubrir su funcionamiento sería de lo más entretenido.

Nunca cierres las puertas a nuevos conocimientos, pues con ellos serás capaz de mejorar tu calidad de vida.

Tengo un problema con mis sentimientos.

Puede que sea así o que ellos estén bien, y el problema sea mío por querer ser pasota ante todo.

Ya lo fui durante mucho tiempo, probablemente desde que se pudo decir que tenía una personalidad marcada.

Dejé de serlo y vi el mundo de otra forma. Me gustó más, mejor dicho me encantó. Me dediqué a hacer lo que dictase mi corazón sin preocuparme por las consecuencias y me iba mejor que nunca con todo, pero la respuesta que recibí me hundió y decidí que cuando volviese a emerger fuese volviendo a ser tan frío como puediese. No por aparentarlo sino por hacerme creer a mi mismo que nada me importaba.

Ahora todo eso está más que superado pero me he quedado con esa actitud que no conoce de sensaciones que hagan a uno llorar.

Ahí está el problema. Vivir sin emociones no es vivir. Esta claro que ni mucho menos va a ser una vida pero como mínimo ha sido una época. Ni mucho menos es pesimista, hacer las cosas así es divertido pero acaba cansando.

Esto lo digo porque ahora no echo de menos, y debería hacerlo. ¡Ay! Estúpido de mi por pensar que no lo hago. ¡Claro que lo hago! Lo que pasa es que no lo muestro a los demás y ni siquiera me doy cuenta yo mismo, pero es algo que llevo ahí clavado y me fastidia tanto como me fastidiaría si saliese a la superficie de mis sensaciones.

Esto va a acabar pronto, pues aunque parezca que no sé querer (algo que yo mismo llegué a pensar) sí sé hacerlo y me sienta muy bien. Solo hace falta una cosa: motivos.

Los sentimientos se irán acumulando en mi interior mientras yo siga con esta actitud, pero en el momento en que alguien me dé una razón liberaré todo lo que tengo, con buenas o malas intenciones hacia los demás, que solo dependerán de si la razón es buena o mala.

Ya sé que eso de bueno y malo es muy relativo, pero me refiero a que si la razón es buena tendrá como reacción algo bueno por mi parte, y si es mala lo contrario. Yo igualmente voy a disfrutar porque lo más probable es que esa reacción sea un monólogo de mis pensamientos, y cuando estoy inspirado y lo hago bien lo único que siento es euforia aunque el objetivo sea dejar lo peor posible a alguien.

Al final si me paro a pensarlo siempre es bueno, porque cuando intento hundir a alguien con argumentos lo único que pretendo es que recapacite y mire las cosas desde otro punto de vista, desde el que no tenga que volver a pasarle lo mismo con alguien como yo. Menuda ironía, pues probablemente al que más le cueste recapacitar sobre lo que piensa sea a mi mismo.

Podría escribir más y más pero no merece la pena. Gracias a esto me he dado cuenta de como estoy ahora mismo y creo que me va a servir para mucho.

Si quieres querer querrás, solo tienes que convencerte a ti mismo y si tienes motivos no te costará hacerlo. Pero cuidado, si arriesgas demasiado y sale mal el más perjudicado vas a ser tú.

Por último decir que me encanta mi optimismo. Lejos de causarme la más mínima tristeza, todo lo que observo me hace ver lo complejos que somos los seres humanos, y una de mis metas es poder comprendernos lo máximo posible.

Si algo sé, es que somos complejamente simples.

Voy a hacer una prueba.

No sé me ocurre qué escribir y cuando estoy, como ahora, escuchando música no se me da tan bien. Sin embargo me he dado cuenta de que el hecho de empezar a hablar sin más sobre cualquier cosa hace que se acabe formando una idea en mi mente sobre la cual hacer una entrada.

Lo que se te da bien lo harás unos días mejor y otros peor. Si hiciesemos una media del nivel o calidad, por llamarlo de algún modo, de todos esos días tendríamos lo bueno que eres haciendo algo.

Siendo así una cosa está clara: cuanto más tiempo le dedicas a algo mejor se te da, o mejor dicho mejor es tu media por lo que antes comentábamos.

También entra en juego la capacidad de concenctración, y más si has dormido poco como yo hoy, está muy por debajo de su potencial máximo y solo lo puedes alcanzar si empiezas poco a poco. Me ha quedado un poco raro, básicamente quiero decir que aunque no se me ocurra qué escribir si empiezo a hacerlo acabaré encontrando caminos que recorrer con mis pensamientos.

Parece que al final la música me ha motivado en lugar de distraerme. Perfecto.

miércoles, 20 de julio de 2011

A uno se le va la cabeza de vez en cuando.


Lo peor es que esos momentos de locura me encantan, y además me inspiran un montón para escribir.

-Asómate y obsérvala, mide más de lo normal

-¿Mide más? No puede ser

-Sí lo es, compruébalo

-Es cierto, ¿a qué se debe?

-De su cercanía algunos hablan, otros de su edad

-¿Qué tendrá que ver la edad?

-¿Tú no pesas cada día más y más?

-Mi autoestima no me deja comprobarlo.

-Pues así es y así será, y tu volumen con ello aumentará

-Pero yo como y por eso engordo.

-Trozos de roca traga ella.

-¿Trozos de roca?

-Sí, dicen que vienen de otros planetas

-¿Caen también de esos en el nuestro?

-Supongo, nunca vi ninguno.

Habla de la Luna, lo escribí un día que decían que se veía un poco más grande por no sé qué efecto.